Deshuese:
Para garantizar la máxima calidad, es necesario que nuestros operarios especializados deshuesen manualmente los jamones y paletas; con esta operación se consigue que todas las piezas queden totalmente pulidas.
Esta operación se realiza en un entorno con refrigeración controlada y excelentes condiciones higiénicas, tanto en personal como en limpieza de herramientas de trabajo y las superficies que estan en contacto con éstas.
Inyección:
Las piezas preparadas, perfectamente deshuesadas y pulidas, son sometidas a la siguiente fase del proceso, que consiste en añadir ingredientes naturales básicos. Esta operación se efectúa bajo un control informático riguroso para asegurar la obtención de productos muy equilibrados.
Maceración:
Este es el momento de mayor importancia en el proceso para hacer aflorar de la carne sus mejores cualidades organolépticas.
Después de muchos años de trabajo y experiencia, seguimos pensando que llegar a esta meta solo es posible trabajando sin prisa. Precisamente por esta razón, sometemos todos nuestros productos a unos días de maceración en cámaras, siempre bajo un estricto control de temperatura y humedad.
Envasado:
Una vez hemos llegado al punto de maceración óptimo, envasamos los jamones y las paletas. La colocación adecuada de todos los músculos que forman la pieza es una operación que se realiza manual y artesanalmente, para asegurar siempre la uniformidad en el corte de nuestros productos. Antes de cocer las piezas, éstas se envasan al vacío en materiales plásticos que garantizan una estanquedad total hasta el momento de llegar al consumidor final.
Cocción:
Inmediatamente después del envasado, se procede a la cocción, que se hace de forma lenta y uniforme. El resultado es un producto cocido con todas las garantías sanitarias e higiénicas para todo tipo de consumidor.
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